Un fondo de emergencia es una reserva de dinero destinada exclusivamente a cubrir gastos imprevistos e inevitables: la pérdida del empleo, una avería importante, una reparación urgente en casa o un gasto médico. Funciona como un seguro que pagas tú mismo.
Su tamaño se mide en meses de gastos esenciales, es decir, lo que necesitarías para vivir recortando todo lo prescindible. La recomendación habitual va de 3 a 12 meses:
- Unos 3 meses si tus ingresos son muy estables, por ejemplo con dos sueldos fijos en casa.
- Unos 6 meses con un empleo indefinido.
- Entre 9 y 12 meses con contratos temporales, un único ingreso con personas a cargo o ingresos variables, como los de muchos autónomos.
El dinero debe estar en un producto seguro y con liquidez inmediata: una cuenta remunerada o un depósito sin penalización por retirada, separado de la cuenta del día a día. No debe invertirse en activos que puedan caer, porque las emergencias suelen coincidir con las crisis.
Se construye poco a poco: primero un mini fondo equivalente a un mes de gastos, después se cancelan las deudas caras y, finalmente, se completa la cifra objetivo. Si se usa, la prioridad es reponerlo antes de retomar otros objetivos de ahorro.
Ejemplo
Con unos gastos esenciales de 1.300 € al mes y un empleo indefinido, un fondo de 6 meses serían 7.800 €. Si ya tienes 2.000 € y apartas 250 € al mes, lo completarás en 24 meses.