La inflación es la subida generalizada y continuada de los precios de bienes y servicios en una economía. Cuando hay inflación, cada euro compra menos que antes: se pierde poder adquisitivo.
En España se mide principalmente con el Índice de Precios de Consumo (IPC), que elabora el Instituto Nacional de Estadística a partir de una cesta de productos representativa del consumo de los hogares. En la zona euro, el Banco Central Europeo tiene como objetivo mantener la inflación en el 2% a medio plazo y utiliza los tipos de interés para conseguirlo.
La inflación afecta de lleno a las finanzas personales:
- El dinero parado pierde valor real. Unos ahorros sin remunerar mantienen los euros, pero compran menos cada año.
- Importa la rentabilidad real, no la nominal. Si un depósito rinde un 2% y la inflación es del 3%, pierdes aproximadamente un 1% de poder de compra.
- Los sueldos y las pensiones deben subir al menos al ritmo de los precios para no empobrecerte.
- Las deudas a tipo fijo pesan menos en términos reales con el paso del tiempo.
Por eso la planificación a largo plazo, como la jubilación, debe hacerse en euros de hoy. Y por eso muchas personas buscan que la parte de su patrimonio que no necesitarán pronto obtenga una rentabilidad igual o superior a la inflación.
Ejemplo
Con una inflación del 3% anual, 1.000 € de hoy equivaldrán en poder de compra a unos 970,87 € dentro de un año. Con un 2% anual durante 20 años, 10.000 € comprarán lo mismo que hoy unos 6.730 €.