El free cash flow o flujo de caja libre es el dinero en efectivo que genera una empresa una vez descontados los pagos de su actividad y las inversiones en activos fijos (capex), como fábricas, equipos o tecnología.
Flujo de caja libre = Flujo de caja operativo − Inversiones en activo fijo (capex)
Es el dinero del que la empresa puede disponer con libertad para:
- Pagar dividendos a sus accionistas.
- Recomprar acciones propias.
- Reducir deuda.
- Hacer adquisiciones o reinvertir en crecimiento.
Muchos inversores lo consideran más fiable que el beneficio neto. El beneficio contable incluye partidas que no son movimientos de caja, como las amortizaciones o las provisiones, y depende de criterios contables que dejan cierto margen. El efectivo, en cambio, es más difícil de maquillar: o entra en la cuenta o no entra.
Por eso es habitual encontrar empresas con beneficios positivos y un flujo de caja libre débil o negativo, por ejemplo cuando invierten mucho, cuando sus clientes tardan en pagar o cuando acumulan inventario. Si esa situación se prolonga, puede ser una señal de alerta.
El flujo de caja libre es la base del método de valoración por descuento de flujos de caja y de ratios como la rentabilidad por flujo de caja libre (FCF yield), que compara ese flujo con la capitalización bursátil.
Ejemplo
Si una empresa genera 120 millones de euros de flujo de caja operativo e invierte 80 millones en maquinaria e instalaciones, su flujo de caja libre es de 40 millones.