Un dividendo es la retribución que una empresa entrega a sus accionistas con cargo a sus beneficios o reservas. Lo propone el consejo de administración y lo aprueba la junta de accionistas, que decide su importe y fechas de pago. Puede pagarse una vez al año o en varios pagos.
No todas las empresas reparten dividendos. Las compañías maduras con negocios estables suelen hacerlo; las que están en fase de crecimiento prefieren reinvertir el beneficio en expandirse. Ninguna de las dos opciones es mejor en sí misma: lo importante es que el dinero se use bien.
El indicador más utilizado es la rentabilidad por dividendo o dividend yield:
Rentabilidad por dividendo = Dividendo anual por acción / Precio de la acción × 100
Un dividendo muy alto no siempre es buena noticia. Puede indicar que el precio de la acción ha caído mucho por problemas en el negocio, o que la empresa reparte más de lo que genera y tendrá que recortarlo. Para valorar si es sostenible se mira qué parte del beneficio o del flujo de caja libre se destina a pagarlo.
Conviene saber también que, el día en que la acción cotiza sin derecho al dividendo, su precio suele descontar aproximadamente ese importe. Por eso la rentabilidad total de una acción es la suma de la variación de su precio y los dividendos cobrados. En España, los dividendos tributan en la base del ahorro del IRPF.
Ejemplo
Una acción que cotiza a 50 € y paga 2 € de dividendo al año tiene una rentabilidad por dividendo (yield) del 4%.