Un ETF (Exchange Traded Fund, fondo cotizado) es un fondo de inversión cuyas participaciones se negocian en bolsa durante toda la sesión, igual que una acción. La mayoría son de gestión pasiva: en lugar de intentar batir al mercado, replican el comportamiento de un índice.
Al comprar una sola participación obtienes exposición a todos los valores del índice. Por eso los ETFs se han convertido en una de las formas más populares de conseguir diversificación con poco dinero.
Sus principales ventajas son:
- Costes bajos: al no requerir una gestión activa, sus comisiones anuales (TER) suelen ser reducidas.
- Transparencia: se sabe en todo momento qué índice replican y qué contienen.
- Liquidez: se compran y venden en tiempo real a precio de mercado.
También tienen aspectos a vigilar. Al cotizar en bolsa, su compraventa implica comisiones de intermediación. Existen ETFs de acumulación, que reinvierten los dividendos, y de distribución, que los reparten. Algunos usan derivados o apalancamiento y son mucho más arriesgados. Y replicar un índice significa asumir íntegramente sus caídas.
En cuanto a la fiscalidad en España, los ETFs no se benefician, con carácter general, del régimen de traspasos sin tributar del que sí disfrutan los fondos de inversión tradicionales. Es un factor a tener en cuenta si piensas cambiar de producto a menudo.
Ejemplo
Un ETF que replica el S&P 500 te da exposición a unas 500 grandes empresas estadounidenses con una sola compra, por una comisión anual que en muchos casos está por debajo del 0,1%.