El interés compuesto es la razón por la que empezar a ahorrar a los 25 años no es lo mismo que a los 35, y por la que una deuda de tarjeta puede crecer tan rápido. En esta guía lo explicamos con cifras en euros, sin fórmulas complicadas hasta que hacen falta.
Qué es el interés compuesto
Hay interés compuesto cuando los intereses que genera tu dinero se suman al capital y, a partir de ese momento, también generan intereses. Es un efecto «bola de nieve»: cada periodo la base sobre la que se calcula el rendimiento es un poco mayor.
Con interés simple, en cambio, los intereses se calculan siempre sobre el capital inicial y no se reinvierten.
Interés simple frente a compuesto: un ejemplo
Inviertes 1.000 € al 7% anual:
| Años | Interés simple | Interés compuesto |
|---|---|---|
| 1 | 1.070 € | 1.070 € |
| 10 | 1.700 € | 1.967 € |
| 20 | 2.400 € | 3.870 € |
| 30 | 3.100 € | 7.612 € |
El primer año no hay diferencia. A los 30 años, el interés compuesto ha multiplicado el dinero por más de 7, frente a poco más de 3 con interés simple. La diferencia no está en el tipo de interés, sino en el tiempo.
La fórmula
Capital final = Capital inicial × (1 + r)^n
- r: rentabilidad por periodo (7% anual = 0,07).
- n: número de periodos (años, si r es anual).
Si además haces aportaciones periódicas, cada una empieza a crecer desde el momento en que la haces. El cálculo completo, con aportaciones mensuales y un gráfico año a año, lo tienes en la calculadora de interés compuesto.
La regla del 72: cuánto tarda tu dinero en duplicarse
Un truco mental para estimar el efecto sin calculadora: divide 72 entre la rentabilidad anual y obtendrás, aproximadamente, los años que tarda en duplicarse tu dinero.
- Al 6% anual: 72 ÷ 6 = 12 años (el cálculo exacto da 1,0612 ≈ 2,01).
- Al 3% anual: 72 ÷ 3 = 24 años.
La regla también sirve con la inflación: con una inflación del 3%, los precios se duplican en unos 24 años.
Por qué el tiempo importa más que la cantidad
Imagina a dos personas que invierten 200 € al mes con una rentabilidad del 6% anual:
- Ana invierte desde los 25 hasta los 35 años y después deja de aportar, pero no retira el dinero. Aporta 24.000 €.
- Luis empieza a los 35 y aporta todos los meses hasta los 65. Aporta 72.000 €.
A los 65 años, Ana tendría unos 197.395 € y Luis unos 200.903 €. Luis ha puesto el triple de dinero para terminar prácticamente igual. Los diez años de ventaja de Ana hicieron casi todo el trabajo.
Las tres palancas del interés compuesto
- Tiempo. Es la más poderosa y la única que no se puede recuperar. Empieza cuanto antes, aunque sea con poco.
- Constancia. Aportar de forma periódica, como en el DCA, alimenta la bola de nieve y evita intentar adivinar el mejor momento.
- Rentabilidad neta. Lo que cuenta es lo que queda tras comisiones e impuestos. Sobre 10.000 € durante 30 años con un 6% bruto, pagar un 1,5% anual de comisiones en lugar de un 0,2% puede suponer unos 16.800 € menos al final, aproximadamente.
El lado oscuro: el interés compuesto en las deudas
El mismo mecanismo funciona en tu contra cuando debes dinero. En las tarjetas revolving, por ejemplo, los intereses no pagados se suman a la deuda y generan nuevos intereses. Si solo pagas una cuota pequeña, gran parte se va en intereses y la deuda apenas baja. Por eso cancelar deudas caras suele ser la mejor «inversión» disponible.
Preguntas frecuentes
¿Qué rentabilidad puedo esperar?
Depende del producto y del riesgo. Una cuenta remunerada o un depósito ofrecen poca rentabilidad con poco riesgo; la renta variable ha ofrecido más a largo plazo, pero con años de fuertes pérdidas. Ninguna rentabilidad pasada garantiza la futura.
¿La capitalización mensual rinde más que la anual?
Con el mismo tipo nominal, sí, ligeramente, porque los intereses empiezan a generar intereses antes. Por eso, para comparar productos, conviene fijarse en la TAE, que ya refleja la frecuencia de capitalización.
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