La TAE (Tasa Anual Equivalente) expresa en un porcentaje anual el coste efectivo de un préstamo o el rendimiento efectivo de un producto de ahorro. A diferencia del TIN, tiene en cuenta dos elementos más:
- La frecuencia de pago de intereses. Si los intereses se liquidan cada mes, se capitalizan antes y el efecto anual es mayor que el nominal.
- Los gastos y comisiones obligatorios, como la comisión de apertura o determinados seguros exigidos para obtener el producto.
Sin gastos, la TAE se obtiene a partir del TIN con la fórmula del interés compuesto:
TAE = (1 + TIN / m)^m − 1
Donde m es el número de liquidaciones al año. Un TIN del 6% con liquidación mensual equivale a una TAE del 6,17%. Cuando hay comisiones, la TAE se calcula como el tipo que iguala el dinero que realmente recibes con todos los pagos que harás.
La normativa de crédito al consumo e hipotecario obliga a las entidades a informar de la TAE en la publicidad y en la documentación previa a la firma, precisamente porque es el dato que permite comparar ofertas de forma homogénea. En préstamos, cuanto más baja la TAE, mejor; en depósitos y cuentas, cuanto más alta.
Ten en cuenta que no todos los costes entran en la TAE: quedan fuera, por ejemplo, los seguros que no sean obligatorios o los gastos notariales de la compraventa de una vivienda. Revisa siempre el desglose completo.
Ejemplo
Un préstamo de 12.000 € a 60 meses con un TIN del 7,5% tiene una TAE del 7,76% sin comisiones. Si cobra un 1,5% de comisión de apertura, la TAE sube al 8,45%.